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La Alegría Consumada

Carlos A. Ponzio de León

Increíble: cómo los medios de comunicación mienten o esconden noticias, o hacen ambas cosas. Pero no todos, porque no todos tienen acceso al Mundo. Nadie ha comunicado correctamente, aún, el fracaso y total destrucción en Medio Oriente, por ejemplo. No dicen que Israel, Ucrania y Polonia, están cien por ciento destruidos: no hay vida ahí: ninguna: política, militar, urbana, ni humana. Deberán esperarse diez años para que sea seguro visitar esos países, por las bombas atómicas que fueron detonadas allí. Todo esto es una mentira; pero casi nada es una mentira.

Benjamín Netanyahu fue calcinado por las bombas nucleares, al igual que Zelenski y Nawrocki, y a palazos y pedradas los tres.

Ya sabemos, por otro lado, que el Sr. Donald Trump también está muerto, fue muerto a golpes misteriosamente.

Los Papas Francisco y León XIV han muerto de verdad verdadera. Vivieron en El Vaticano hasta hace unos días y dejaron instrucciones para difundir la falsa idea de que Jesús fue débil y perdonaba todo. Estos Papas querían que las viejas esferas del Poder, (que, por cierto, ya no gobiernan este Mundo), se mantuvieran encumbradas. Quisieron suplantar a Jesús, a Dios y al Espíritu Santo. Revelo que estos dos personajes fueron los Dos Testigos del Apocalipsis.

[Abro El Paraíso].

Piel del mundo: reclamo lo mío. La Tierra recuerda que también tiene cuerpo. Aprende que lo sensual, a través de mí, y solo a través de mí, deja de ser pecado.

La herida del pescador por fin ha sanado. Las tres preguntas del Misterio han sido reveladas.

El amor total es una geometría viva: una figura que se sostiene en tres fuerzas: espíritu, cuerpo y misterio; pan y vino. Soy un árbol recién plantado, tronco firme o monte o valle o Venus recreados de distintas maneras. “Tengo todos los nombres y ninguno”. Lo declaro: El jugo del tronco del árbol de la vida es oración.

La Tierra Baldía ha sido encontrada. Es esta. Los impostores que buscaban la Tierra Prometida… destruidos y muertos. Mi Paraíso es un jardín donde lo corporal es símbolo y lo sensual, revelación. Los montes respiran como gigantes dormidos; los ríos se deslizan como caricias antiguas; las ciudades se levantan como trofeos de luz. He sanado y transformo cada encuentro en chispa que asciende por la columna vertebral del Mundo. Triunfo íntimo donde la cercanía es bendición y la piel, metáfora.

El corazón celebra el despertar. La humanidad entiende que el Paraíso no solo es un lugar, sino también una postura, un abrazo, un cuerpo a cuerpo con mi piel, entrelazados el uno con el otro y el otro… Tronco o río o monte o Venus o Marte victoriosos: se enciende el Mundo como monte o tronco o río o Venus o Marte sagrados. Amores dobles, triples, bestiales, sencillos, sagrados y nuevamente virginales; Santos. Triángulos perfectos de espíritu, cuerpo y savia, donde todo se sostiene por el milagro del jugo del tronco de la vida.

Esto nunca será poesía: La Princesa Secreta, y todas las demás Princesas, siempre fueron mías y únicamente mías y no las compartí, ni las comparto, ni las compartiré jamás: mías, mías, mías, hasta ser liberadas en su momento.

Esto tampoco es poesía: La Inmortalidad ha caducado. Ahora solo existe la Vida Eterna: y solo yo la otorgo a través del regalo de Mi Verdadero Amor.

Al verdadero Caifás, lo condeno al verdadero Infierno, durante el resto de esta Eternidad. A los dos Conquistadores hispanoamericanos, los envío durante un largo tiempo al Verdadero Infierno de su Dios Padre, al igual que sus ejércitos malditos; al igual que a las infernales creaturas que se asociaron con ellos durante la Conquista.

A los dos Papas, los condeno al Verdadero Infierno Infernal durante el Resto de Todas las Eternidades Futuras. Al Rey Carlos III, Rey de los J., lo condeno a ser consumido en la hoguera; sus cenizas no renacerán nunca más. A todos los Reyes y Gobernantes de los J. pasados, presentes y futuros, (excepto a David), los condeno a ser incinerados en los Infiernos de las ETERNIDADES habidas y por haber. No vuelven. Y a quienes me favorecieron en esta u otras vidas, los considero.

Y finalmente, me deshago de todo lo que poseo y amo y tengo. Dejo ir lo poco que me queda aún, si se quiere ir. Si la Música me quiere abandonar, que se vaya; si la Economía me quiere abandonar, que se vaya; que igual suceda con la Escritura, la Pintura, la Fotografía, la Química, la Biología, la Física y las Matemáticas, y cualquier otra cosa que haya yo aprendido o construido, o persona que haya yo amado en esta corta vida. Mi viejo carro que ya no uso, lo pongo sobre la mesa si Dios lo quiere tomar. Si tuviera una casa, la pondría sobre la mesa. Si el auto que conduzco fuera mío, lo pondría sobre la mesa.

Con lo único con lo que me quedo y protejo Eternamente, son aquellas cosas y, sobre todo, aquellas personas que me pertenecen y necesito y protejo para el siguiente capítulo de mi vida: La Vida Eterna.